Madurar humanamente y perseverar en la oración, llamado del XX Domingo Ordinario
Noticiero Paréntesis
16 agosto, 2026

|| RELIGIÓN

Orizaba, Ver.- Madurar humanamente, reconocer la dignidad que Dios ha otorgado a cada persona y perseverar en la oración aun cuando las respuestas parezcan tardar, fueron los principales mensajes compartidos durante la homilía del XX Domingo Ordinario, por el padre Helkyn Enríquez Báez, vocero de la Diócesis de Orizaba.

Durante su reflexión, el sacerdote destacó que las personas no deben permitir que las circunstancias externas ni la opinión de los demás determinen su valor. Subrayó que cada ser humano posee una dignidad intrínseca e inalienable que proviene del amor de Dios y que, por ello, nadie puede arrebatársela.

“Hay que crecer en la madurez para que no dejemos que los demás definan nuestra dignidad”, señaló el presbítero, al llamar a los fieles a fortalecer su identidad y confianza, sin depender de los juicios externos.

El segundo eje de la homilía estuvo relacionado con la espiritualidad y la perseverancia en la oración. El padre Helkyn explicó que, en ocasiones, las personas pueden sentir que Dios no responde a sus peticiones con la rapidez o de la manera que esperan, situación que puede llevar al desánimo e incluso al alejamiento de la Iglesia.

Para explicar esta realidad, hizo referencia al pasaje del Evangelio de Mateo sobre la mujer cananea, quien pidió a Jesús la atención y el auxilio que necesitaba. De acuerdo con la reflexión, la aparente demora en la respuesta no significaba abandono, sino una oportunidad para que su fe creciera y se fortaleciera.

El sacerdote destacó que Jesús no solamente atendió la petición de la mujer, sino que reconoció públicamente la grandeza de su fe, mostrando que la salvación no estaba reservada exclusivamente a los judíos, sino que también alcanzaba a quienes eran considerados ajenos a ese pueblo.

“El Señor posiblemente no nos responda rápido para hacernos crecer en la fe, para hacernos madurar en la confianza; para hacer que nosotros nos abandonemos en su amor, en su misericordia, en su bondad”, expresó.

Ante ello, el vocero de la Diócesis de Orizaba invitó a los creyentes a no abandonar la oración ni desanimarse cuando las respuestas parezcan tardar, sino a mantener la confianza en Dios y perseverar.

Finalmente, llamó a los fieles a comprender que la espera también puede convertirse en un proceso de crecimiento espiritual y madurez, confiando en que Cristo escucha las súplicas y responde desde su poder, amor y misericordia.

“Así que, no nos desanimemos de pedirle a Cristo, porque él, a lo mejor, va a tardar un poquito, pero al final nos va a responder con su poder y con su amor”, concluyó.

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